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Como configurar discos solidos SSD correctamente

Discos Solidos SSD

Te explicamos paso a paso la forma correcta de instalar discos solidos SSD correctamente en tu ordenador.

Una de las mejoras que se pueden realizar a un ordenador es el cambio de unidad de disco duro. En los últimos años, hemos tenido una evolución tecnológica que ha puesto al alcance del mercado de consumo los discos SSD (Solid-State Drive). Discos de memoria sólida que son similares a las memorias USB. Esto tiene una serie de ventajas en nuestros equipos. Por eso, vamos a ver cómo instalar correctamente un disco SSD y alargar la vida de tu ordenador.

Lo primero que debemos tener en cuenta es el tipo de conexión del disco duro que queremos sustituir. Lo más habitual es que sea SATA, pero puede ser tipo 1, 2 o 3. Es importante verificar qué valores admite la placa base del ordenador para encontrar un disco SSD con interfaz SATA compatible. También se pueden encontrar unidades SSD que se conecten a una bahía de expansión PCI Express, que podemos encontrar en los equipos de sobremesa. En general, un disco SSD de tipo medio bastará con conectarlo a un puerto SATA III para sacarle el máximo rendimiento.

A nivel de hardware, la instalación resulta bastante sencilla. Sobre todo en un portátil, donde no suele haber opciones para añadir discos internos adicionales. En este caso, suele estar accesible desde la parte trasera del teclado. Bastaría con quitar un par de tornillos para levantar la tapa y extraer el disco que sustituiremos por la unidad SSD. Lo que sí podemos hacer es adquirir una caja externa donde conectar el disco HHD. Así, tendremos otro disco que podemos conectar a través de un USB.

En el caso de un ordenador de sobremesa, el procedimiento a seguir será un poco diferente. Por lo general, los discos SSD son de 2,5″, mientras que las bahías para fijar los discos en estos equipos suelen ser de 3,5″. Existen adaptadores que nos permiten fijar el disco SSD para que no se mueva dentro de la caja, si tenemos que trasladarla o ir de un sitio a otro. Si utilizamos la conexión PCI Express, será como instalar cualquier otra tarjeta de expansión. Bastaría encajarla en la conexión y fijarla a la torre con cuidado para que no se mueva en el futuro.

¿Cómo instalar sistema operativo en SSD?

En general, tenemos dos opciones para instalar el sistema operativo en un nuevo disco SSD: una instalación limpia o clonar el disco duro antiguo.

Instalación limpia

Si vamos a realizar una instalación limpia, lo primero que debemos hacer es descargar una herramienta para crear medios de instalación. Esta nos ayudará a crear un paquete de instalación del sistema operativo.

Ejecutaremos la herramienta y seguiremos paso a paso el asistente. Luego, conectaremos el disco de instalación al ordenador con el disco nuevo. Lo encenderemos y presionaremos F2 o F12 para iniciar la BIOS y modificar el orden de inicio del ordenador para que comience en el disco de instalación.

Después, se nos pedirá elegir el idioma y otras características. Tan solo tendremos que hacer clic en Instalar ahora. Cuando nos pregunte qué tipo de instalación queremos realizar, elegiremos Instalar solo Windows.

Instalación mediante clonación del disco duro

Si lo que queremos es tener todo igual en el nuevo disco duro SSD, lo mejor es utilizar algún programa de clonación de discos. Algunos, como AOMEI Backupper, disponen de versión freeware. Este programa funciona como la mayoría: lo iniciaremos y elegiremos la opción Clonar Sistema. Detectará las particiones del disco de origen y las replicará en el nuevo disco SSD. Seguiremos el proceso guiado y tendremos un nuevo disco con el contenido antiguo tal y como lo teníamos en el disco duro HDD.

¿Dónde vamos a notar las mejoras de rendimiento del PC?

Las mejoras de rendimiento se notarán en una mayor velocidad en el desempeño del dispositivo. El arranque del equipo será mucho más rápido, pero también la instalación de programas, así como la transferencia de archivos.

Inconvenientes de los discos solidos SSD

Los discos SSD también tienen sus inconvenientes. Por un lado, el coste por GB de almacenamiento es superior en las unidades SSD, por lo que acabamos utilizando discos más pequeños. Esta diferencia de precio se ha reducido en los últimos años, aunque todavía continúa siendo favorable a un disco tradicional.

El segundo inconveniente tiene que ver con la pérdida de información. Cuando se estropea un disco SSD o deja de funcionar puede ser imposible recuperar datos. No es lo mismo que en los discos magnéticos tradicionales, que se podían enviar a un laboratorio y extraer dicha información, en condiciones adecuadas, para utilizar en otra unidad. En los discos SSD se escribe a nivel eléctrico, no magnético y, como ocurre con las memorias USB, cuando dejan de funcionar es muy complicado recuperar información. Por este motivo desde Incomaz siempre os recomendamos que tengáis un Sistema de copias en nube fiable y actualizado para que la recuperación en caso de fallo sea sencilla y económica.

 

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